Blog de la residencia

Carmen Casas, abogada del Estado en tiempo récord: “la clave es tener confianza y arriesgar”

Ser opositor es una carrera de fondo. Un esfuerzo límite que parece no tener fin y que no siempre es recompensado. Tomar la decisión de preparar una oposición, tras finalizar una etapa universitaria, supone retrasar un proceso de incorporación a la vida laboral y de autonomía económica y conlleva muchas renuncias. Pero no es una empresa imposible y prueba de ello son los éxitos de las chicas que han pasado por la residencia femenina León XIII desde su fundación, en el año 2012.

En el caso de Carmen Casas, a la alegría por haber superado los exámenes para la Abogacía del Estado se une el orgullo por haberlo logrado en un tiempo récord, con 26 años, y tan sólo dos y medio después de su llegada a esta casa. “Opositar era algo que al principio no tenía en mi cabeza, así que cuando terminé mi doble titulación en Derecho y Administración de Empresas por la Universidad de Navarra, empecé a hacer prácticas en despachos de abogados. Pero descubrí que eso no era lo que quería para mí y decidí orientar mi carrera al servicio público, como miembro del Cuerpo de Abogados del Estado”.

Una oposición que le exigía el traslado desde Albacete a Madrid donde están los mejores preparadores en las materias, y en vez de buscar un piso para vivir sola decidió instalarse en una residencia. Desde entonces, la León XIII ha sido más que un centro de estudio, ha sido como un hogar durante casi 3 años. “Un lugar como éste ofrece el soporte familiar que te falta porque encuentras personas que te apoyan, que te cuidan y que, al estar en la misma situación que tú, te sirven como ejemplo, como guía y como consuelo en momentos difíciles”. Para Carmen, estudiar en una residencia de opositoras ha sido más productivo que si lo hubiera hecho sola. Porque simplemente “el hecho de poder compararte y medirte con otras personas que trabajan mucho y muy duro te ayuda a ajustar tus propios ritmos”. “No se trata de competir, sino de buscar referentes, y aquí he tenido los mejores”, aclara. Eso, unido a unas “excelentes instalaciones” y al “apoyo de las directoras Carmen y Laura y los sacerdotes” ha hecho de esta casa un lugar excepcional al que solo debe gratitud.


La clave del éxito

CarmenCasasEl día de estudio de un opositor va mucho más allá de una jornada laboral. En el caso de Carmen, su jornada empezaba a la 8 y media de la mañana hasta las 2 de la tarde, con un descanso de una hora para comer, y desde las 3 y media hasta casi las 9 de la noche. “Aunque he ido variando las rutinas, lo que sí he intentado mantener siempre ha sido mi tiempo para ir al gimnasio que aquí tenemos. El deporte me ha ayudado a despejar la mente y activar el cuerpo”.

Si bien no hay una receta mágica para el éxito, Carmen Casas atribuye el suyo a la suma de muchas cosas: trabajo duro, contar con “los mejores preparadores” y una buena dosis de suerte. Pero también la confianza. “Presentarse a una oposición, dice, es un acto de valentía porque te la juegas y te arriesgas sin saber si vas a lograr tu objetivo”. Por eso mismo, añade, “esta experiencia te hace crecer y te convierte en una persona más fuerte y disciplinada”.

Un crecimiento y una madurez que quiere exportar al nuevo desafío que se le presenta en su futuro próximo como abogada del Estado. En un momento de descrédito hacia las instituciones, “tomarse en serio valores como el esfuerzo, la generosidad, la humildad o la amabilidad pueden ayudar a dar valor a la función pública”.